Skidoo: la LSD y Groucho Marx

¿Qué sale si mezclamos a Groucho Marx y la LSD en una comedia musical?

Mafiosos, hippies, presidiarios y LSD en una comedia que llegó a ser promocionada por el mismísimo Timothy Leary, esto es “Skidoo”, la última película de Groucho Marx que aunque pasó de largo en su época, consideramos merece una nueva revisión.

 

 

Título: Skidoo

Año: 1968

Director: Otto Preminger

Género: Comedia

Duración: 97 min

Reparto: Jackie Gleason, Carol Channing, Cesar Romero, Frankie Avalon, Michael Constantine, Frank Gorshin, Richard Kiel, Peter Lawford, Burgess Meredith, Slim Pickens, George Raft, Mickey Rooney, Arnold Stang, Groucho Marx.

 

 

 

Un mafioso retirado es reclamado de nuevo por su antiguo jefe, un misterioso personaje al que todos llaman “Dios”, para que se infiltre en la cárcel y asesine a un preso que quiere delatar a la organización criminal a la que una vez perteneció. Tras su marcha, su mujer y su hija emprenderán una odisea para encontrarlo en la que contarán con la ayuda de un grupo de hippies. Con esta idea arranca “Skidoo”, comedia musical dirigida y producida por Otto Preminger [director de, entre otras, Anatomía de un asesinato (1959) y El hombre del brazo de oro(1955)].

Esta comedia con toques musicales fue un fracaso de crítica y taquilla, pese a la presencia de Groucho Marx entre el reparto y pese a contar con alguien como Otto Preminger en la silla de dirección. Para más inri, la película fue acusada de promover el uso de drogas, lo que aumentó la oposición a la cinta y acabó relegándola al olvido.

Como era de esperar, este intento de sátira de la sociedad de los 60 no podía obviar al movimiento hippie y la sustancia por excelencia de dicha época, la LSD, que conforman parte de la trama secundaria de la cinta, todo ello aliñado con una estética cinematográfica al más puro estilo cutre de los 60 (partición de pantalla, escenarios multicolor, pantalones de campana y escenas de baile completamente innecesarias). Con estos datos, no es de extrañar que, alguno de los actores y el mismo director participaran de forma posterior en la producción de la versión sesentera de Batman, con la que la cinta guarda bastante parecido en cuanto al estilo.

 

En cuanto a la contribución musical de Skidoo, los números son realmente malos, algunos, totalmente injustificados, como el intento de emular de forma cómica las alucinaciones producidas por la LSD, aunque aún es peor cuando los actores se atreven a cantar y a bailar para expresar su regocijo y alegría. La sorpresa (y quizás la primera sonrisa para el espectador) viene cuando, tras terminar la película, los títulos entran cantados por Harry Nilsson (que interpreta un pequeño papel de guardia de prisiones), creando una escena cuanto menos pintoresca y original.

Sin embargo, es una pena para la película que el personaje de “Dios”, interpretado por Groucho Marx (sólo con un cierto regusto descafeinado a las comedias de los hermanos Marx)  en la que fue su última aparición en pantalla, aparezca tarde y no se explote lo suficiente, pese a ser uno de los principales reclamos de la película.

La cinta decepcionó a propios y extraños al quedar a medio camino entre comedia bonachona y película controvertida. Skidoo se podría resumir simplemente como el intento fallido de Hollywood de aprovechar el tirón del movimiento hippie para ganar dinero (aunque algunos consideren que se trata de una película que promueve el consumo de LSD, me cuesta creer esa afirmación tras ver la película).

Como dato curioso, la escena de arranque de la película no es solo es una crítica a la sociedad consumista de la época, como contraposición a la futura entrada en escena de los hippies, sino que además intenta ser una forma de protesta del director ante la costumbre de las productoras de televisión de cortar las películas en los momentos de clímax para dar paso a spots publicitarios.

También resulta llamativo que el mismo Timothy Leary (junto a Sammy Davis Jr., entre otros) aparezcan en el tráiler recomendando a los espectadores el visionado de la película, que según el Dr. Leary “será capaz de cambiar a la generación adulta y colocarla”.

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

 

Otto Preminger, Groucho Marx y la LSD

Sabemos, a través el testimonio de John Phillip Law (uno de los actores de Skidoo), que  Otto Preminger ya había probado la LSD de forma previa a la realización de la película, con la compañía de nada menos que Timothy Leary.[1]

Y parece ser que el señor Preminger no fue el único en probar este enteógeno de forma previa a la película, ya que, según cuenta el periodista Paul Krassner, Groucho Marx compartió una sesión de LSD con él como preparación para el rodaje de Skidoo en lo que sería la primera vez para el famoso actor de comedias. En su libro Confessions of a Raving Unconfined Nut (1993, Simon and Schuster),  Krassner describe parte de esta experiencia [2]:

[…] Tuvimos un periodo de silencio y un periodo en el cual estuvimos escuchando música. Yo tenía la costumbre de tocar Rock and Roll durante los viajes (de LSD), pero su colección de música consistía en discos de música clásica y albúnes musicales de Broadway. Al principio escuchamos la Cantata número 7 de Bach. “Se supone que soy judío” dijo Groucho, pero ahora estoy teniendo la más bella visión de catedrales góticas. ¿Tú crees que Bach sabía que estaba haciendo eso?”

“(…) En cierto punto de la conversación, Groucho entró en una especie de espacio negativo. Se mostró igualmente cínico sobre las instituciones, como el matrimonio (“arenas movedizas legales”), como por los individuos, tales como Lyndon Johnson (“ese cabeza de patata”).”

“(…) Me emociona interpretar a un viejo verde al que apodan “Dios”, ¿quieres saber por qué?… ¿te das cuenta de que la irreverencia y la reverencia son la misma cosa?

¿Siempre?, pregunté.

Si no, hay un abuso de poder por tu parte a la hora de hacer reir, respondió Groucho, tras lo cual rompió a llorar.”

“(…) Cuando volvió del servicio, Groucho dijo: Todo el mundo espera que ocurran milagros. El cuerpo humano es un jodido milagro por si mismo.”

 

El resultado de todo esto fue una grata experiencia lisérgica y una película desastrosa, aunque es mejor que no nos hagan mucho caso y juzguen por sí mismos.

 

Fuentes:

[1] Extracto de una entrevista con John Phillip Law al respecto de “Skidoo”

[2] Traducido de dos fuentes terciarias:

http://www.sirbacon.org/4membersonly/groucho.htm

http://classicshowbiz.blogspot.com/2007/05/groucho-marx-jackie-gleason-on-lsd-in.html

 

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