Magic Trip, un viaje con Ken Kesey y los alegres bromistas

Para comenzar ¿De qué trata Magic Trip?

Es difícil de decir. “Magic Trip” es un viaje de costa a costa de los Estados Unidos junto a Ken Kesey y un grupo de lunáticos, pero a la misma vez, “Magic Trip” es un pedazo de la propia historia de los Estados Unidos a comienzos de los 60 contada desde un punto de vista muy particular. Es la parte y el todo de una época, contada por un grupo de pirados que “no eran suficientemente mayores para ser beatniks, ni demasiado viejos para ser hippies”.

Pero primero, ¿quién era Ken Kesey?

 

Hijo de granjeros del estado de Oregón. Ken Kesey demostró desde joven cualidades tanto para los deportes, destacando especialmente en lucha libre, como para ocupaciones más intelectuales como la escritura y las artes escénicas, ventriloquía e ilusionismo en particular.

Con 21 años ingresó en la Universidad de Oregón y a los 23 recibió una beca para estudiar escritura creativa en la Universidad de Stanford, periodo durante el cual comenzó a trabajar de ayudante nocturno en la residencia para veteranos de Menlo Park.

Joven, de origen humilde pero comprometido y además, triunfador. El perfecto ejemplo del sueño americano.

 

 

 

Si todo esto está muy bien, pero ¿qué tiene que ver Ken Kesey con la LSD?


Pues a partir de este momento, mucho. La LSD será, en el caso de Kesey (como en otros muchos que intentaremos tratar en futuros artículos), el catalizador del cambio.

Por pura y caprichosa intervención de las Moiras, la que será una de las fuerzas opositoras del movimiento psicodélico, fue también la encargada de transformar al joven Kesey de inocente ciudadano americano a activista del movimiento contracultural psicodélico, lo que a los ojos de los poderosos supondrá convertirse en uno de los personajes más buscados por la justicia estadounidense. Si Leary será el apóstol místico de la LSD, Kesey será el apóstol pagano, y sus seguidores, la alegre banda de bromista (“The merry band of pranksters”), un grupo de psicodélicos nihilistas cuyo principal mandamiento era: “Nunca confíes en un bromista”.

¿Qué es lo que ocurrió exactamente?


De forma casual, uno de los experimentos de la CIA dentro del proyecto MK-ULTRA fue llevado a cabo en la residencia para veteranos de Menlo Park y por unos 25 dólares de recompensa, Kesey accedió a ejercer como conejillo de indias. El resultado, Ken Kesey descubrió en los enteógenos una nueva forma de ver la vida, continuando con nuevos experimentos (y nuevas formas de experimentación) por su propia cuenta. Pero dejemos que él mismo nos hable sobre la experiencia…

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Como ya hemos dicho, Ken Kesey siguió experimentando con enteógenos, pasión que compaginaba con la escritura y de cuya mezcla, junto con sus experiencias en la residencia, surgiría la novela “Alguien voló sobre el nido del cuco” con la cual Kesey consiguió finalmente reconocimiento como escritor (y bastante dinero, todo hay que decirlo). Como ejemplo del éxito que la novela alcanzó, el mismo Kirk Douglas protagonizó la adaptación teatral de la misma, que desde su estreno cosechó un gran éxito de taquilla y crítica.

En el otoño de 1963, Kesey condujo desde su casa en La Honda (California) hasta Nueva York para asistir a la premier de la adaptación teatral de su novela. Una vez en Nueva York, una de las cosas que más le llamó la atención fueron las obras de preparación de la Feria Mundial que tendría lugar el año siguiente y que prometía mostrar “las maravillas del futuro”, reclamo que valió para que Kesey acordara asistir con algunos de sus colegas de la élite intelectual del barrio de Penny Lane, muchos de los cuales ya eran asiduos a los experimentos/fiesta de Kesey con enteógenos (uno de estos vecinos era el icono de la generación beat Neal Cassady, bromista destacado, sobre el que recaerá la responsabilidad de dirigir el autobús multicolor “Furthur”).

En el camino de vuelta a casa, la radio anunció el asesinato del presidente Kennedy, lo que hizo estremecer a Kesey y a sus acompañantes, así como conmovió a toda la nación estadounidense. Como reacción, Kesey pensó que era necesario que el viaje del año próximo a Nueva York se convirtiera en una cruzada para restaurar el ánimo perdido de la sociedad norteamericana, idea en torno a la que fue creciendo el concepto del autobús multicolor “Furthur”, que acabaría lleno de cámaras, micrófonos y altavoces a modo de laboratorio rodante para los bromistas. De forma irremediable, el viaje acabó siendo más importante que el objetivo del mismo, la feria Mundial era únicamente una excusa y al final lo único que importaba era estar “dentro del autobús”. (De ahí la idea del título original de la película “Magic Trip: Ken Kesey’s search for a kool place”, donde “kool” hace referencia a la definición de medio de comunicación frío establecida por el profesor Herbert Marshall McLuhan, haciendo referencia a los medios que exigen la participación o el involucramiento de la audiencia, así como el autobús llevaba altavoces para transmitir pero también micrófonos para captar la realidad de los alrededores).

Como ya hemos adelantado, la Feria Mundial se convirtió en una desilusión para los bromistas, cuya visión del futuro difería significativamente de la de los responsables de la feria. Para los bromistas estaba claro, el futuro estaba en ellos mismos, ellos eran el mensaje de alegría que los Estados Unidos necesitaban. Ellos eran un futuro que ni la misma Feria Mundial podía predecir.

El documental cubre el espacio temporal desde la planificación y ejecución del viaje hasta las inevitables consecuencias del mismo, los Acid Tests (predecesoras de los Exploding Plastic Inevitable shows de Warhol) en los que se mezclaba música en vivo con espectáculos luminosos y proyecciones, en muchas ocasiones, del caótico metraje grabado durante el viaje, con la idea de que la gente se sintiera “dentro del bus” y pudiera sentir lo que ellos mismos sintieron durante el viaje.

Es a través de los Acid Test por los que comenzó a sonar el nombre de un grupo que creará un nuevo estilo de hacer Rock, “The Grateful Dead”, a los que Kesey contrató por primera vez en diciembre de 1965 para que tocaran durante una de sus fiestas psicodélicas. Otros grupos clásicos del denominado rock psicodélico, como “The Jefferson Airplane” o “The Mother of Invention”, también dieron sus primeros pasos en estos eventos, que se popularizaron a lo largo de los Estados Unidos generando una nueva forma de ocio en los que la experimentación artística se mezclaba con el consumo de alucinógenos.

Desgraciadamente, debido a los estándares de duración para las películas establecidos por la industria, “Magic Trip” puede que no cubra con suficiente profundidad el origen de los Acid Test ni el sino de Kesey tras estos acontecimientos. Pero para todos aquellos curiosos que aspiren a conocer más sobre este tema es imprescindible la lectura de “The Electric Kool-Acid Acid Test” del periodista norteamericano Tom Wolfe, (cuyo título ha sido desastrosamente traducido al español como “Ponche de ácido lisérgico”). Este libro complementa de forma casi perfecta “Magic Trip”, cubriendo con todo lujo de detalles toda una serie de eventos que no se muestran en la película pero cuyas consecuencias se pueden advertir perfectamente en la misma.

Entonces, ¿cuál es el mensaje de “Magic Trip” con respecto a la LSD?

 

“Magic Trip” no podría clasificarse ni como detractora ni como promotora del consumo de LSD. Algunos motivos son obvios tras ver la película y descubrir el desdichado destino de alguno de sus protagonistas. Pero en lugar de cebarse con la desgracia de los mismos para instrumentalizarla como propaganda anti-drogas, la situación se acepta como algo natural. Incluso esta gente se imaginaba lo que conllevaba el abuso de LSD.

De Magic Trip se podría decir que es, posiblemente, el documental más verídico sobre la experiencia con LSD. Sin actores, sin guión ni director, cada uno siguiendo “su propia película”.

 

A mí no me gustan los documentales, ¿por qué tendría que darle a éste la oportunidad que no les di a los otros?

“Magic Trip” no es un documental al uso, supera con creces cualquiera de las expectativas del espectador en cuanto a los mismos. De hecho, Magic Trip es más que un documental convencional, es incluso mucho más que una road movie, Magic trip es una conversación de ultratumba de casi dos horas con el mismísimo Ken Kesey y su alegre banda de bromistas mientras les acompañas a viajando en las entrañas de “Further” través de la América de los 60. Magic Trip es un espectacular monólogo de Neal Cassady mientras capitanea la nave “Furthur” con sorprendente maestría (pese a su acelerado estado mental), es un acid test con los “Dead” sonando de fondo, en definitiva, es el conjunto de toda una serie de eventos, contados por los propios protagonistas y vistos a través de sus propias grabaciones, como si de sus propios ojos se tratara.

Si tenemos que hablar técnicamente de “Magic Trip”, el primer elogio es evidente, el montaje es magnífico. Sorprende como, partiendo de un puñado (de unas 50 horas) de metraje caótico puede surgir una cinta tan fluida y personal. Todo es tan natural, la correlación de escenas, los diálogos, todo parecer ocurrir porque tuviera que ser de ese modo.

Como colofón, “Magic Trip” es un reportaje único. Gran parte de la originalidad como documental de esta película reside en el tema a tratar, el uso de la LSD por un grupo de personas sin ningún tipo de referencia cultural previa, sin ninguna influencia externa, antes del boom de la psicodelia. En el año 1964 no había forma alguna de comparar una experiencia así con nada, porque nadie había hecho antes nada parecido, aún era pronto para que el movimiento hippie se expandiera y se masificara, por lo que los bromistas fueron libres de crear su propia simbología, su propia estética e incluso, su propio dogma.

A diferencia de películas sobre la LSD posteriores, que beben de la cultura popular y de la estética creada y establecida por el movimiento hippie, este documental relata una experiencia psicodélica auténtica, con sus luces y sus sombras, sin censura.

Si se pudiera definir “Magic Trip” en pocas palabras sería diciendo que es un documental de final abierto en el que lo más importante es el viaje en si y no el destino. “Magic Trip” muestra una experiencia que cambió la vida de todos sus protagonistas y cuyos ecos resonaron durante años a través del movimiento hippie y de incontables personas que vinieron después y que quisieron (y aún quieren) emular a los “bromistas” realizando sus propios viajes (un buen ejemplo serían los Beatles, como demostraron en la película “The Magical Mistery Tour” del año 1967). Pero como ocurre con todas las historias reales, ésta sí tiene final. Ken Kesey falleció el 10 de Noviembre del año 2001, dejándonos un poco huérfanos a todos los que alguna vez en nuestra vida quisimos ser “alegres bromistas”. Descansa en paz amigo bromista.

 

 

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Comentarios
7 Respuestas a “Magic Trip, un viaje con Ken Kesey y los alegres bromistas”
  1. fffffffffffffffffff dice:

    de puta madre¡¡¡¡, hace años me compre el libro de tom wolf, y todos los años lo releo…

    • Antonio dice:

      A mí también me gustó mucho el libro de Tom Wolfe y como lo leí después de ver el documental me resultó mucho más facil imaginarme a estos bromistas hasta las cejas de ácido haciendo de las suyas en los bosques de los alrededores de la casa de Kesey.

      También es muy recomendable la lectura de “Alguien voló sobre el nido del cuco”, que aunque la película está muy bien no se parece en nada al libro. La idea de que la historia esté contanda desde el punto de vista del indio es algo que no puedes plasmar tan fácilmente en la pantalla.

  2. Sas dice:

    alguien sabe donde puedo encontrar el documental en castellano?? lo he buscado x todas partes y he visto trozos en ingles, xo no controlo tanto como para enterarme xD

    • Antonio dice:

      Pues yo tampoco he conseguido encontrar ni una versión doblada ni unos subtítulos en castellano. Parece ser que el DVD contiene los subtítulos en castellano, pero ninguno de los DVDs que me he descargado los incluían.
      Lo mejor que te puedo recomendar es que te descargues la película con subtítulos en inglés, que esos son fáciles de encontrar, y le eches ganas.
      Cuando termines de ver el documental nos cuentas tus impresiones.

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  2. […] a los enfermos mentales en la novela “Alguien voló sobre el nido del cuco” de Ken Kesey).  Esta droga actúa sobre el circuito de la dopamina, generando un efecto tranquilizante sin […]

  3. […] catalizadora del cambio (como ocurrió con el propio Leary o con Ken Kesey, como comentamos en este otro artículo). Incluso el propio Hofmann comparaba las sensaciones que producía en él la LSD con una […]



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