Los Misterios Eleusinos

En Octubre de 1991, Albert Hofmann visitó el programa “La Noche” que por aquellas fechas presentaba el señor Sánchez Dragó en Televisión Española (la inspiración para el artículo se la debo al compañero Alejo Alberdi, que posteó el video en “La Bicicleta Mágica (I)”). El objetivo de la tertulia, a parte de la obvia importancia de la entrevista per se al padre de la LSD, era la presentación del nuevo libro que Hofmann, junto al etnomicólogo Robert Gordon Wasson y al profesor de estudios clásicos Carl Ruck, acababa de publicar por esas fechas.

La elección de los contertulios, en su gran mayoría, no fue casual. El propio Sánchez Dragó, fiel a sus tendencias liberales, era y es un personaje a favor de la legalización y la liberalización del uso las drogas, en especial de la marihuana y las sustancias enteogénicas, como puntualizó en la entrevista que concedió a los lectores de EL MUNDO el 5 de Septiembre de 2001 [1]. Incluso podríamos decir que no solo es un ferviente defensor de estas sustancias sino que además se jacta orgulloso de su uso como parte de ese juego de declaraciones polémicas al que debe parte de su popularidad (no crítico el hecho en sí pero no estoy del todo de acuerdo con las formas). Sánchez Dragó es tan insistente en sus posturas que incluso ha sido capaz de arrancarle una chispa de empatía a la mismísima Esperanza Aguirre.

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En el caso de Fernando Savater, este escritor reconvertido a la política también ha mostrado su posición antiprohibicionista en reiteradas ocasiones, llegando a equiparar en su diccionario filosófico la cruzada contra las drogas con la censura ideológica de la que hizo gala Europa en la antigüedad (poniendo como ejemplo la prohibición de ciertos textos de carácter político aplicada en la Francia del siglo XVII).

De Luis Racionero basta con decir que se declara a sí mismo como un “liberal psicodélico” para comprender instantáneamente cual es su postura en el asunto, además, el señor Racionero será también reconocido por los seguidores de la lisergia por ser, junto a Luis Eduardo Aute, uno de los invitados de la primera parte del programa “Carta Blanca” conducido por Antonio Escohotado en Octubre del 2006, en las que se defendían unas posturas, en el ámbito de las sustancias psicoactivas, mucho más progresistas de las que es habitual ver por televisión.

En el caso de Mario Satz y André Malbi, éstos eran invitados habituales en las mesas redondas de Sanchez Dragó y aportan un punto de vista interesante a la conversación, mucho más cercano a los aspectos antropológicos y hasta místicos relacionados con la LSD. Cabe destacar que Mario Satz es el único que hace referencia al libro de Hofmann en la entrevista, aunque solo sea para servirse de esa referencia para preguntarle sobre su postura en cuanto a la legalización de las drogas. Ante esta cuestión Hofmann propone una aproximación al problema mucho más discreta que las del profesor Leary, en la que sólo las personas preparadas para su uso, en particular él hace referencia a los psiquiatras, podrían hacer uso de ellas (éste es un tema sobre el que hubo mucha discusión entre los intelectuales de finales de los 50). Hofmann equipara, con mucho acierto a mi parecer, a los psiquiatras modernos con los sumos sacerdotes del rito eleusino y se vale de esta comparación para afirmar que, al igual que ocurría en la época de la Grecia clásica, el uso de estas sustancias bajo un marco de control proporcionaría a la humanidad un beneficio mayor  que el supuesto beneficio que la situación de prohibición total que se vive actualmente genera. También es cierto que Hofmann, en su época, afirmó que la LSD podría ser utilizada por artistas como promotor de imaginación, aunque posiblemente su idea fuera más cercana a una especie de gnosticismo moderno similar a los propios Misterios Eleusinos (los cuales guardan asombrosas semejanzas con los ritos de iniciación descritos en “La Isla” de Huxley) que al “turn on, tune in, drop out”.

Finalmente es necesario dedicar una especial atención al último de los contertulios, aunque no el menos importante sino quizás el de mayor reputación en este tema, Antonio Escohotado. Escritor de sobra conocido, en especial por su voluminoso compendio de la historia de las sustancias psicoactivas bajo el quizás desacertado título “Historia General de las Drogas”. A parte de esta magnífica obra, cuenta con libros sobre filosofía, sociología y derecho, materias que además, enseña a través de la UNED. Para mostrar su postura frente al prohibicionismo me parece más que acertado referirme a una cita suya que nos dejará bien claro cuál es su opinión:

De la piel para adentro comienza mi exclusiva jurisdicción, (…), soy un estado soberano, y las lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país.”

Volviendo de nuevo a la entrevista en sí, el protagonista de la misma, Albert Hofmann, lejos de las maneras de Umbral, no hizo ninguna referencia a su libro más allá de las necesarias para responder a las preguntas que los contertulios le realizaron. Éstos, muy a pesar de la expectación e intriga que posiblemente albergaban algunos de los espectadores, perdieron una preciosa oportunidad de conocer de primera mano cuales fueron las razones por las cuales el Doctor Hofmann, Robert Gordon Wasson y Carl Ruck postularon que los Misterios Eleusinos guardaban relación con sustancias similares a la LSD. No puedo recriminarles el hecho de que se centraran más en aspectos como la relación de Hofmann y la LSD con Huxley (aunque es una lástima comprobar como la relación de este científico con el escritor alemán Ersn Jünger pasa muy a menudo desapercibida pese a la importancia de la obra de este autor y pese a que la relación entre ellos fue aún más cercana que la que Hofmann mantuvo con Huxley). A falta de una explicación por boca del mismo Doctor Hofmann, en este artículo me gustaría realizar una aproximación a los llamados “Misterios Eleusinos” y a la teoría de Hofmann sobre los mismos.

 

Los Misterios Eleusinos

El trasfondo de los llamados Misterios Eleusinos es una de las múltiples leyendas que conforman la intrincada y compleja mitología griega, a través de la cual se trataba de encontrar explicación, desde una aproximación panteísta, al origen del universo y de todo lo contenido en el mismo, y sobre la que se cimentó el funcionamiento de la sociedad griega de la época clásica.

La referencia más antigua que se conserva del rito eleusino se encuentra en el Himno Homérico a Deméter [2].

“Cualquiera de los que pueblan esta tierra que haya contemplado estos misterios, será bendecido, pero cualquiera que no haya sido iniciado y no haya recibido su parte del rito, no habrá recibido lo mismo que los demás, una vez muerto y viviendo en el moho donde el sol se pone”.

Este pasaje hace referencia a la experiencia extática de muerte y resurrección que formaba el núcleo sacramental de los misterios, iluminación mística que fue experimentada por personalidades de la talla de Píndaro, Platón, Sófocles y Aristóteles.

El ritual celebrado en la ciudad de Eleusis conmemoraba el regreso de Perséfone de entre los muertos para encontrarse de nuevo con su madre, Deméter, diosa de los cereales perteneciente a la generación de los Olímpicos.

 

El mito del rapto

Perséfone jugaba a recoger flores con un grupo de ninfas en un campo en Enna cuando un narciso (representación del deseo en la cultura griega)  llamó la atención de la diosa. La flor formaba parte del engaño de Hades para secuestrar a la hija de Deméter y cuando ésta se acercó a recogerla, Hades apareció y secuestró a la diosa llevándola consigo a sus dominios en el inframundo. Sólo Hécate escuchó el llanto de Persefore, aunque fue Helios, el que todo lo ve, quien alertó a la diosa Deméter del rapto.

Deméter buscó a su hija durante 9 días hasta que, en la forma de una anciana, llegó a un pozo en las cercanías del palacio de Celeo, rey de Eleusis. Las hijas de Celeo se apiadaron de la pobre anciana y la llevaron a su hogar donde le sería asignada la posición de nodriza del hijo del rey, Demofonte. Deméter, en agradecimiento a la caridad de Celeo decidió convertir al infante en uno de los inmortales, para lo cual lo alimentaba con ambrosía y por las noches lo sometía al calor de las llamas para consumir su esencia mortal. Una de esas noches, Metanira, reina de Eleusis y esposa de Celeo, descubrió a Deméter colocando a Demofonte entre las llamas y comenzó a gritar horrorizada, ante lo cual la diosa descubrió su identidad divina y anuló la transformación de Demofonte.

En represalia ante la desconfianza de sus anfitriones, Deméter exigió a Celeo que le construyera un templo. Una vez finalizada la construcción del mismo, la diosa enseñó a Celeo los detalles del rito que a partir de ese momento se celebraría en su honor en dicho santuario, consagrando a Celeo como el primer hierofante de templo de Deméter, el primero de los sacerdotes de Eleusis.

El templo dedicado a Deméter en Eleusis sería el lugar de reclusión de la diosa en duelo por la pérdida de su hija, tiempo durante el cual Deméter se apartó de sus labores divinas, con lo que los campos se volvieron estériles. La hombres clamaban hambrientos a los dioses por una solución. Por su parte, los Olímpicos, preocupados por la escasez de sacrificios, decidieron intervenir solicitando el mismo Zeus a su hermano, Hades, el retorno de la cautiva Perséfone junto a su madre.

Ante la insistencia de Zeus, Hades decidió dejar marchar a Perséfone, no sin antes ofrecerle comer de una granada, fruta que en la antigua Grecia simbolizaba el matrimonio y la fidelidad. Perséfone comió seis semillas de granada, convirtiéndose por ello en consorte de Hades y diosa del inframundo, y quedando condenada a tener que retornar durante seis meses al año junto a su esposo, pudiendo pasar el resto del tiempo junto a su madre en el Olimpo. De esta forma quedaba establecida la explicación sobrenatural para la existencia de las estaciones y las diferencias climáticas de las mismas, ya que los meses de frío en los cuales era imposible la cosecha se debían al pesar de Deméter por la ausencia de su hija hasta que a ésta le era permitido regresar junto a ella, momento en el cual los campos florecían y la cosecha era posible.

Como recompensa al rey Celeo por instaurar los ritos en su honor, Deméter regaló a Triptolemo, uno de los hijos de Celeo, un carro volador tirado por dragones y semillas de la espiga de trigo, enseñándole el arte de la agricultura, estableciendo igualmente el origen divino de la misma y consagrándose como diosa de los cereales, motivo por el cual se la solía representar portando una espiga de trigo entre sus manos o alrededor de su frente en forma de corona. Éste hecho quedaba reflejado en los misterios mediante el gesto del hierofante de portar una espiga de trigo en sus manos al finalizar el rito [3].

Platón nos relata en su diálogo entre Sócrates y Fedro algunas claves del rito [3]. Existía una etapa, denominada “misterios menores”, la cual era pública y tenía lugar durante los meses de Febrero y Marzo a orillas del río Iliso. Estos misterios menores se trataban básicamente de una iniciación purificadora que servía de preparación para los denominados “misterios mayores”, que tenían lugar en el mes de agosto y sobre los cuales estaba totalmente prohibido revelar ningún detalle.

Los misterios Eleusinos eran uno de los enigmas mejor guardados de la época y revelar cualquiera de sus secretos suponía caer en el deshonor y hasta la pena de muerte, al ser una de las acusaciones de blasfemia más graves, tal como le ocurrió al general ateniense Alcibíades.

Debido al hermetismo del culto, poco se sabe de los detalles de los misterios mayores  que tenían lugar en el interior del templo o Telesterion. Uno de los pocos detalles que se conocen es que, antes de penetrar al templo, los iniciados tenían que pasar a través de un periodo de ayuno tras el cual se encontraban listos para tomar el brebaje sagrado kykeón, la bebida que Metanira había ofrecido a la diosa Deméter durante su estancia en palacio, del que se sabe que contenía agua, menta (una planta con connotaciones sexuales en la Grecia clásica) y cebada. Tras la ingesta del kykeon los participantes estaban listos para continuar hacia el interior del Telesterion y presenciar los rituales que se especula podrían representar el mito del rapto de Perséfone o ritos Dionisiacos y que constituían la experiencia de “muerte y resurrección” que ayudaría a los participantes en su futuro trayecto a la otra vida.

Alrededor del kykeon basan Hofmann, Wasson y Ruck su teoría de la ingesta de enteógenos como responsables de la experiencia mística de Eleusis. Dicha teoría se fundamenta en la evidencia de que la cebada de la llanura Rariana, sobre la que se asienta el templo de Eleusis, presenta contaminaciones localizadas de una variedad mediterránea del hongo Claviceps Purpurea, el cual contiene ciertas sustancias alucinógenas, ergina, isoergina y ergonovina principalmente, de estructura similar a la LSD y de alta solubilidad en agua. Los Hierofantes de Eleusis conocerían, según esta teoría, los efectos y la posología de las sustancias presentes en este hongo, lo que utilizarían en su favor para inducir la experiencia mística sin llegar al punto de intoxicación por ergotismo. La extracción de dichos alcaloides en agua prevendría además de la ingesta de los alcaloides ergopeptínicos, responsables de la alta toxicidad del consumo de este hongo.

Otra teoría propuesta por Hofmann sugiere que la fuente de los alcaloides podría ser Paspalum distichum, una especie herbácea que produce una mezcla de alcaloides de la familia de las ergotaminas de menor toxicidad y mayor psicoactividad que el hongo del centeno.

Para reforzar esta teoría los autores aportan como prueba el hecho de que se desatara un gran escándalo en Grecia cuando se descubrió que un grupo de aristócratas atenienses celebraban de forma privada los misterios en sus casas, lo que sugiere que el rito se basaba en la ingesta de alguna sustancia psicoactiva más que en la toma de contacto con los objetos sagrados en el interior del Telensterion.

La teoría, aunque posible, no cuenta con suficientes pruebas arqueológicas como para ser considerada concluyente. Llama la atención que la diosa Deméter fuera asociada igualmente con la planta de la amapola, imagen con la cual se la solía representar en conjunción con la mencionada espiga de trigo [4]. Por un tiempo se especuló con que fuera esta planta la causante de la experiencia Eleusina, pero dicha propuesta cae por su propio peso al no contener la amapola sustancias que puedan provocar una experiencia como la que se describe en las referencias a Eleusis.

Contrario a lo que podría parecer, debido al hermetismo de los misterios, el acceso e iniciación en los mismos no requería la pertenencia a ninguna clase social. Todos, desde mendigos a emperadores, eran aceptados y compartían los ritos por igual. Aunque es cierto que en ciertas ocasiones, los hierofantes podrían considerar al aspirante a iniciado como no apto y negarle el acceso, como le ocurrió al emperador Nerón al que le fue denegado el privilegio por su pasado matricida. Tal era el poder que los misterios poseían, que el mismo Nerón no se atrevió a tomar represalias como respuesta a dicho rechazo. Aunque finalmente sería el imperio romano, bajo el mandato del emperador Teodosio, quien prohibiría la realización de los Misterios Eleusinos en el año 392. Dos años más tarde, el ejercito de Alarico destruyó el templo sepultando entre sus ruinas toda posibilidad de conocer más sobre los secretos que guardaban estos misterios.

Para terminar, me gustaría destacar como el rito de Elusis guarda ciertas similitudes con los ritos iniciáticos descritos en “La Isla” de Aldous Huxley, aún siendo la publicación de este libro, 1962, anterior a la propuesta de Hofmann, 1978. Incluso Hofmann, en la entrevista en “La Noche”, recuerda como Huxley le reconoció que la sustancia visionaria responsable del rito iniciatico de su novela, moksha, estaba inspirada en la LSD. Huxley, de nuevo, nos sorprende con su talento visionario.

Referencias:

[1] Entrevista a Sanchez Dragó en el diario EL MUNDO el 5 de Septiembre de 2001

[2] Traducción al inglés del Himno Homérico a Deméter

[3] Eleusis: imagen arquetípica de la madre y la hija

[4] La Adormidera en el Mediterraneo Oriental: Planta Sagrada, Planta Profana, Daniel Becerra Montero (2006)

 

 

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Comentarios
7 Respuestas a “Los Misterios Eleusinos”
  1. Óscar Pandiello dice:

    Genial artículo, Antonio. ¿Se habla de más casos en la historia dónde ritos o fenómenos fantásticos puedan ser explicados de manera similar?

    • Antonio dice:

      Existen cientos de hipótesis que apuntan al uso de enteógenos como responsables de fenómenos supuestamente “mágicos”, desde los círculos de setas y su vinculación a lugares de aparición de hadas y gnomos en la mitología celta hasta la relación entre el estramonio y la sensación de volar que experimentaban las brujas. Existen incluso religiones entorno al uso de estas sustancias como sería el caso de la “Iglesia Nativa de America” (Native American Church). Carl Ruck y Robert Wasson han escrito libros centrados en otras relaciones entre tradición religiosa y enteógenos. Cuando tenga un rato les echaré un ojo a esos libros e intentaré escribir algo.

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