De leyenda urbana a titular de prensa, un par de ejemplos de como NO se hace buen periodismo

Hoy me gustaría comenzar compartiendo un pequeño secreto, un gran número de personas toman drogas.

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos han disfrutado de los placeres y los castigos de gran cantidad de sustancias psicoactivas y mientras haya humanidad, continuará este hábito. O al menos esa es mi opinión al echar un vistazo a los datos sobre los niveles de consumo de sustancias psicoactivas…

Para mayor indignación de unos cuantos puritanos, gran cantidad de estas sustancias se encuentran disponibles de forma natural y casi todas las culturas disponen de, al menos, una sustancia de esta índole que ha sido utilizada bien de forma ritual, recreacional o medicinal a lo largo de la historia (sin ir muy lejos, en España gozamos de un más que abundante catálogo de plantas y hongos con alcaloides psicoactivos, entre las que se incluyen el beleño, la mandrágora, la belladona, el estramonio, el arto negro, la Amanita muscaria y hasta incluso tenemos una variedad endémica de hongos psilocibios, Psilocybe Hispanica).

 

Pinturas rupestres encontradas en Selva Pascuala (Villar del Humo) que han sido interpretadas por algunos científicos como las primeras representaciones de Hongos Psilocybe en Europa (Akers, y otros 2011).

 

Muchos de vosotros estaréis pensando que no es que haya descubierto América con esta afirmación; todos sabemos que hay bastante gente que consume drogas, sólo tienes que acercarte al bar más cercano a tu casa para comprobar como, desde la gente de clase obrera hasta personalidades de la clase alta, todo el mundo ejerce su derecho a degustar de una gran selección de drogas legales (tabaco, café y alcohol, para todos los gustos).

Con el avance de las telecomunicaciones, gran cantidad de información sobre estas y otras sustancias psicoactivas se encuentra tan sólo al alcance de un clic y, gracias a la globalización, la mayoría de estas sustancias están disponibles por internet a precios bastante razonables (e incluso muchas de ellas forman parte del catálogo de las herboristerías desde hace bastante tiempo). Por tanto, tampoco nos debería resultar extraño el consumo de alguna de estas sustancias “exóticas” en países donde no son originarias. Aún más, la escasez de muchas de las drogas habituales está modificando los hábitos de consumo y cada vez son más las nuevas sustancias (sínteticas en su gran mayoría) que aparecen en el mercado para suplir la demanda en sustitución de las anteriores.

Pero la gente es, por normal general, olvidadiza, y aún así se sigue sorprendiendo y escandalizando cada nueva vez que los medios de comunicación nos obsequian con titulares sensacionalistas sobre casos aislados de consumo de estas sustancias que parecen haber surgido de la nada de un día para otro y que parecen suponer un riesgo alarmante para la salud pública. Y digo supuestos porque los medios de comunicación no son especialmente rigurosos en el tratamiento de estos asuntos, muchas veces no necesitan que la droga sea especialmente dañina, que su consumo sea realmente considerable o incluso, que dicho consumo exista, ya se encargarán ellos de encontrar una forma de crear el bulo.

 

Y por si hubiera alguna duda, aquí van un par de ejemplos.

Todos recordaremos el gran bombo que se le dio a lo que parecía la gran amenaza de entre las nuevas drogas sintéticas -las denominadas “sales de baño”- a raíz del incidente del “Caníbal de Miami” que (supuestamente) se encontraba bajo los efectos de esta nueva droga cuando cometió el crimen antropófago (aunque en la mayoría de los casos no se suponía, sino que afirmaba dicha intoxicación).

 

Pues curiosamente, pocos medios se retractaron de este dato una vez que el informe policial certificó que el agresor no había consumido “sales de baño” de forma previa al delito, sino marihuana. Claro, esto no es noticia. Resultaría ridículo intentar convencer a la gente de que la marihuana te convierte en un despiadado asesino, ¿por qué?, porque hasta mi abuela conoce los efectos de la marihuana y entre ellos no se encuentran las tendencias caníbales o el asesinato, aunque nos pueda parecer mentira a día de hoy que hubo quien intentó convencernos de lo contrario…

 

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Y aquí llegamos a uno de los puntos que me gustaría remarcar, la falta de información o el miedo de mucha gente a verse expuesto a estos datos ante el temor de sucumbir ante la adicción. Y esta visto que las agencias de noticias no son la mejor fuente de información si quieres obtener datos fiables sobre estos asuntos. ¿Aún no estás convencido?  Entonces, sigue leyendo.

 

Pasamos ahora a un caso de ámbito nacional. En España hemos tenido hace poco una situación parecida que demuestra la falta de rigor de ciertos medios de comunicación y la ingenuidad de la gran mayoría del público. El “Tampodka”.

 

Primero, ¿qué se supone que es el Tampodka?

De acuerdo con elcomercio.es, la técnica del tampodka consiste en “impregnar tampones en vodka e introducirlos por la vagina o el ano para buscar un ‘colocón’ de alcohol por la vía rápida”.

Y según el mismo periódico, “de momento, Asturias ha registrado cuatro casos de intoxicaciones etílicas por ‘tampodka’ (tampón y vodka)”. Ups, parece ser que la fuente no era de confianza, ya que ese mismo día, el SESPA (Servicio de Salud del Principado de Asturias) afirmó no haber recibido ningún paciente con este tipo de intoxicación.

Pero para dilucidar si el tampodka se trata de una leyenda urbana o no, una periodista del diario Huffington Post decidió demostrarnos que todavía existen periodistas de verdad y se lanzó a comprobar en sus propias carnes los efectos de este retorcido modo de consumo de alcohol (en este caso, ella eligió la vía vaginal para su pequeño experimento). ¿Los resultados? Digamos que se pueden resumir con un par de sus propias palabras:

Madre mía…

Oooohhhh…

¡Esto es auténtico fuego! Joderrr…….

 

Como dirían en “MythBusters”, las evidencias sugieren que el mito del tampodka queda DESMENTIDO. Un punto menos para el periodismo sensacionalista. (Para el que aún tenga dudas, os recomiendo visitar la sección al respecto en el portal de EnergyControl).

Pero como de idiotas está lleno el mundo, todos los medios se apuntan al carro de publicar noticias sobre nuevas tendencias en drogas sin tener ni puta idea al respecto. Ahora le ha llegado el turno al Kratom, una planta procedente del Sudeste Asiático de la familia Rubiaceae, a la que también pertenece otras plantas con propiedades psicoactivas como el café o las plantas del género Psychotria (algunas de las cuales contienen DMT).

Un artículo de la revista Forbes con un titular, como poco, sensacionalista, “Is Kratom the New “Bath Salts” or Just an Organic Pain Reliever with Euphoric Effects?” nos avisaban del peligro que podría suponer esta planta tras varios casos de supuestas intoxicaciones que habían acabado mal, como el de una mujer que tras (supuestamente) tomar Kratom había sido detenida al vagar desnuda por la calle portando un martillo o el otra mujer que habia muerto por sobredosis de varias sustancias entre las que se podría encontrar el Kratom. ¿Son suficientes evidencias? Parece ser que no, pues una oleada de respuestas exigiendo al autor mayor rigor a la hora de hablar del Kratom le llevaron a reconsiderar el asunto y probar la sustancia en cuestión, tras lo cual tuvo que admitir que los efectos de la planta no superaban a los de una dósis elevada de cafeína, nada por lo que alarmarse.

Pero la veda está abierta, para los medios de comunicación el lema es “todo vale”, si pueden encontrar alguna referencia en Google y algún doctor que diga que consumir dicha “droga” es dañina para la salud, ya tienen el artículo.

Según parece las nuevas drogas de moda son la lejía, el líquido de las pilas, las cintas VHS, el gel higienizador para manos y las heces fermentadas. ¿Quién necesita un camello si te puedes montar la fiesta con lo que tengas por casa al más puro estilo del equipo A?.

Los medios de comunicación tienen una responsabilidad para con el público. En base a sus titulares se generan opiniones, se destruyen o relanzan carreras políticas y hasta se legisla. Y es que los medios de comunicación tienen bien merecido el título de “cuarto poder”.

Aunque si bien es cierto que la sensibilidad del público hacia ciertos temas está cambiando y que cada vez es más frecuente encontrar artículos que tratan algunos temas relacionados con sustancias psicoactivas desde un punto de vista menos sensacionalista, aún resulta demasiado fácil recurrir a argumentos falaces y promover la desinformación para conseguir audiencia, sin que la gente se dé cuenta del daño que este hecho puede ocasionar.

Si no exigimos rigor a los organismos encargados de distribuir (y procesar) la información que recibimos, estamos promoviendo un sistema basado en la mentira y el engaño que no dudará en recurrir a los mismos recursos en otros temas. (Aunque me gustaría apuntar que no estoy insinuando que todo lo que se publica en cuestión de drogas sea falso, sólo quiero recalcar que debemos ser escépticos con aquellos periodistas que hablan de estos temas sin tener ninguna evidencia al respecto).

He tenido un sueño

Un sueño sobre un mundo en que la información de todo tipo fluya de forma objetiva, desinteresada y veraz. Un sueño sobre una sociedad en la que la gente cuestione las verdades absolutas presentadas por los medios, una sociedad en la que la gente contraste la información y no se deja engañar por titulares sensacionalistas y alarmantes, una sociedad en la que la gente exija que los medios rindan cuentas por todas las mentiras y la desinformación que puedan publicar…

Por desgracia, me tengo que conformar con soñar, porque soñar es un acto de rebeldía y es lo único que nos queda que sea gratis y que aún no esté prohibido.

Actualizaciones

Gracias a los comentarios en menéame hemos podido añadir un ejemplo más a la lista de gazapos de los medios de comunicación. En este caso el ejemplo será todavía más evidente para todos aquellos que hayan pasado sus horas de juventud dirigiendo a Guybrush Threepwood en la búsqueda de Elaine en el primer videojuego de la saga Monkey Island. La noticia en particular fue emitida en el canal de televisión argentino “Canal 5 Noticias”.

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Increible el nivel de ingenuidad que la gente puede llegar a alcanzar…

Rebuscando en Yorokobu, he encontrado un más que recomendable artículo sobre Eduardo Hidalgo Downing y de cómo este señor se ha dedicado a probar en sus propias carnes algunas de las supuestas drogas que se han dado a conocer a través de leyendas urbanas, todo ello en pos de la lucha en contra de la desinformación en un ámbito muy controvertido en estos días de prohibicionismo e hipocresía.

Bibliografía

Akers, Brian P., Juan Francisco Ruiz, Alan Piper, and Carl A. P. Ruck. “A prehistoric mural in Spain depicting neurotropic Psilocybe Mushrooms?” Economic Botany, 2011: 121-128.

Me gustaría agradecer al compañero Alejo Alberdi, del cual he tomado gran parte de la información que se muestra en el artículo.

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Comentarios
2 Respuestas a “De leyenda urbana a titular de prensa, un par de ejemplos de como NO se hace buen periodismo”
  1. Gracias por acreditarme, Antonio, pero el curro es tuyo y sólo tuyo

    Nada de esto pasaría si la masa subnormal que se traga y difunde estas patrañas ejerciera un mínimo sentido crítico, pero está claro que estas noticias inventadas tienen su público, y es por esto que los periodistas y no pocos médicos les conceden crédito.

    Ya lo decía Fernando Caudevilla, honrosa excepción entre sus deshonrosos colegas: “todo lo que se publica sobre drogas en los medios de comunicación es falso hasta que no se demuestre lo contrario”

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¿Qué dice la gente?
  1. […] magufos para el último artículo, me encontré con una práctica que prometía producir alucinaciones (de una forma más que […]



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