La pornografía de la perpetuación del recuerdo

Si habéis pensado alguna vez en lo ensortijado que podría ser utilizar un tabú dentro de otro como fuente de creación artística, pues sí, como casi todo lo que os podáis imaginar, existe. En el joven Israel de los años 60 surgió un tipo de literatura erótica de corte nazi. La cosa fue así. La trama era repetitiva, solo se hacían unas pequeñas variaciones en las historias, que en líneas generales consistía en mujeres soldado de la SS torturando y violando a hombres judíos en los llamados Stammlager o campos permanentes.

Hablamos de un estado recien creado y mayormente conservador. La historia del porno data desde la historia de nuestra civilización, aunque en este caso no se trata del medio sino del tema. El boom de los llamados Stalags coincidió en fecha con el juicio  de Adolf Eichmann, el teniente coronel de la SS responsable del exterminio de judíos en Polonia. Este juicio aportó los primeros testimonios de los sobrevivientes del Holocausto. Los historiadores se plantean una especie de reacción a lo síndrome de Estocolmo de los hijos de los supervivientes que se plantean como autores.

La autoría y estilo de los Stalags es fascinante considerando que según los registros en la biblioteca nacional en la que se encuentran archivados los Stalags figura la frase “el autor es el traductor”. Estos libros están escritos en un estilo artificial como si se tratara de una traducción del inglés; y sus autores, bajo falsos nombres anglosajones, eran israelís. Entre los nombres más conocidos está el escritor Eli Kedar, hijo de supervivientes del holocausto y reclama en entrevistas escribir estrictamente como medio laboral.  Las mujeres exuberantes de los stalag están inspiradas en mujeres de revistas americanas nada relacionadas con el contenido sexual de estos libros.

El primer nexo de conexión entre holocausto y perversión sexual se plantea en el libro “La casa de las muñecas” de Ka-Tzetnik 135633, el seudónimo de Yehiel de- Nur, un sobreviviente del holocausto considerado de los primeros testimonios en hebreo de dicho acontecimiento.

“La casa de  las muñecas” data de una década antes que los stalags; la trama no es la mujer como opresora, sino como victima, cuenta la historia de Daniella, una jovencita judía encerrada en el llamado pabellón del placer, un lugar en el que los soldados alemanes, segun la trama del libro iban a saciar su lujuria.

Con la obvia con aglomeración de circunstancias socio-históricas que envuelven este ya tan conocido episodio en la historia de occidente, junto a la escandalosa aparición de un genero pornográfico sobre el tema, no es muy difícil imaginarnos que muchos de los stalags fueron destruidos por ser considerados “horrorosos”, o “enfermizos”. Lo cierto es que tienen un publico mayoritariamente israelí, y muchos de sus seguidores-coleccionistas se mantienen en el anonimato.

Si os interesa indagar más en la historia de los Stalags, este documental posiblemente os ayude a aclarar vuestras inquetudes. :

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