Hello, there, kids, it’s your old friend, Captain Beefheart!

Nunca he tenido especial talento para la música, lo reconozco. Yo fui uno de esos niños que en los recitales de música del colegio colocaban en la parte trasera con la condición de que no cantara muy alto, no fuera a ser que mis berridos arruinaran la armonía del resto de voces prepúberes.

Una crítica tan directa puede ser muy dolorosa para un niño, especialmente cuando en esa edad tan temprana una ineptitud tan estúpida como ésta supone experimentar por primera vez la sensación de ser marginado. De todos modos, ya sea por las críticas prematuras o quizás debido a la realidad de mi falta de talento musical (traducida en forma de envidia), siempre me han parecido demasiado convencionales los buenos músicos que ofrecen técnica sin más. En cambio, me fascinan aquellas personas que, sin necesidad de poseer una técnica depurada o un talento excepcional, han sabido aportar algo verdaderamente nuevo e innovador. Parecen estar diciéndonos a todos los que no sabemos cantar, bailar o pintar, que todavía hay esperanza para nosotros, que debemos de tener la valentía de expresarnos sin miedo a ser juzgados y que si no lo hacemos, nos estamos silenciando a nosotros mismos. Como dijo Frank Zappa:

Cada uno de nosotros tiene algo que contar, ya que existen ciertos sentimientos que queremos compartir con los demás. Si únicamente tuvieramos un vehículo para hacerlo, ya sea mediante la pintura, escribiendo un poema, bailando, practicando algún deporte o de cualquier otra forma, pero siempre hay algo dentro de nosotros que quiere salir, y no es porque estemos orgullosos de ello sino más bien porque decimos, ésto es lo mejor de nosotros, lo mejor de lo que somos.

Justamente fue Zappa quien, en los 60, decidió establecer el sello discográfico “Bizarre Records” para contar con total libertad a la hora de producir los discos de “The Mothers of Invention” y promocionar a los nuevos artistas que Frank considerara que tenían algo que contar. Entre los músicos que comenzaron en Bizarre Records se encuentran nombres conocidos como Alice Cooper, y otros no tan conocidos como Wild Man Fischer, The GTOs o Captain Beefheart.

Cuando descubrí a Frank Zappa me pasaba tardes enteras escuchando uno de sus álbumes en particular, hasta que decidía que necesitaba un descanso y pasaba a escuchar en continuo algún otro de sus discos. Uno de mis favoritos era (y es) “Hot Rats” y de entre todas las canciones contenidas en el albúm me atraía especialmente una, “Willie the Pimp”.

 

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Y es que esta canción parece tener todo lo que necesita para entrar en tu cabeza e instalarse ahí una temporada, una melodía repetitiva y pegadiza, aunque no por ello simple, que paulatinamente progresa introduciendo nuevos sonidos (algunos completamente irreconocibles pero que aún así encajan a la perfección) y una voz increible, al más puro estilo de los viejos cantantes de blues de voz destrozada pero armoniosa.

Pero lo que todo el mundo reconocerá en esta canción es que Frank Zappa NO es el cantante de la misma. Pero entonces, ¿quién es el que canta en esa canción?. Gracias a Internet la respuesta es muy sencilla; un tal Captain Beefheart parece ser el responsable de la sensacional voz de “Willie the Pimp”. Muy bien, entonces ¿quién es Captain Beefheart y qué tiene que ver con Frank Zappa?

 

Pues como ya he adelantado antes, Captain Beefheart fue uno de los artistas que fueron producidos por Zappa, pero la relación entre ambos no se limitó únicamente al plano comercial, y es que Don Van Vliet (el hombre tras el pseudónimo de Captain Beefheart) y Frank “Vincent” Zappa habían sido amigos desde que coincidieron en el instituto “Antelope Valley” (donde casualmente también atendió Terence McKenna unos años más tarde) durante sus años de juventud en Lancaster, California.

Frank y Don compartían una fuerte pasión por la música, y en particular por el Rythm and Blues y otros estilos de música popular americana. Esta afición determinó la futura deriva musical de ambos y permitió al dúo de musicos entablar una amistad de la que surgirían increíbles colaboraciones.

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Pero el enorme ego de ambos y sus tiránicas personalidades se interpusieron en medio de lo que podría haber sido una bonita amistad, generando por el contrario una relación discontinua llena altibajos y desencuentros. En resumidas cuentas y como demuestra el hecho de que ambos tuvieran que cambiar en varias ocasiones de formación en sus respectivas bandas, Don y Frank eran par de megalómanos, unos genios del mundo “freak” posiblemente, pero con egos que rivalizaban en tamaño.

Aunque grabaron algunas canciones juntos durante su juventud, ambos tomaron rápidamente diferentes caminos. Zappa reunió a un grupo de músicos para formar “The Mothers of Invention” mientras que Don generaba el personaje de Captain Beefheart valiéndose como modelo de algunos de sus ídolos musicales (especialmente Howlin’ Wolf) y formaba su grupo, “The Magic Band”.

Captain Beefheart consiguió cierto reconocimiento gracias a su primer single, una versión del clásico Diddy Wah Diddy de Bo Diddley, lo que permitió a la banda conseguir financiación para publicar en 1967 su primer álbum, “Safe as Milk”, una pieza de blues-rock con ciertos toques psicodélicos y en la que se empieza a reconocer la deriva experimental que tomarían posteriormente.

 

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Pero con la llegada del primer álbum llegaron los primeros problemas entre Don y los miembros de “The Magic Band”. Doug Moon, el primer guitarrista de la banda abandonó el grupo durante la grabación de “Safe as Milk” y aunque fue rápidamente sustituído por Ry Cooder, éste renunció un tiempo después debido a la dificultad que suponía trabajar con Don Van Vliet, el cuál padecía constantes ataques de ansiedad, que las malas lenguas achacan a un consumo abusivo de LSD.

Los contínuos problemas entre los miembros de “The Magic Band” y Don acabaron determinando que la banda renunciara al compromiso de acudir al festival de Monterey del 67, que serviría para lanzar la carrera de algunos artistas de la talla de Janis Joplin o Hendrix. Pero el destino puede ser caprichoso y aunque podría parecer que la ausencia de “Captain Beefheart and his Magic Band” en el festival de Monterey supuso un duro golpe para la carrera del grupo, todo aquel que conozca un poco lo que sucedió a continuación sabrá que, aunque parezca extraño, pudo ser lo mejor que les podría haber pasado.

Ante el rechazo de diferentes compañías a la hora de producir el nuevo álbum de la no tan conocida banda, “Captain Beefheart” se vió obligado a recurrir a su viejo amigo Frank Zappa, el cuál se ofreció a financiar el proyecto otorgándoles completa libertad creativa. De esta forma nació “Trout Mask Replica”, el mayor exponente del estilo de “Captain Beefheart” tal como él mismo lo definió en una entrevista: “Música no hipnótica para romper el estado catatónico”.

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La relación entre Don y Zappa continuó de forma intermitente tras “Trout Mask Replica”, Don colaboró en el álbum “Hot Rats” y en la gira “Bongo Fury” de 1975 de Zappa mientras que éste siguió produciendo los discos de “Captain Beefheart and his Magic Band”, todo esto aliñado con continuas discusiones tanto en el ámbito personal, debido a las marcadas y contrarias personalidades de ambos, como comercial por los derechos de algunas de las canciones. Estas continuas disputas con Zappa y la continuación en los problemas con los integrantes de la banda, los cuales solían abandonar la formación a causa del talante autoritario de Don unido al insufrible ritmo de los caóticos ensayos, llevó a Don a retirarse de la música en 1982 para dedicarse a la pintura, ámbito en el que también cosechó cierto reconocimiento.

Pero para beneficio de todos aquellos que no vivimos esa época, siempre nos quedará su considerable legado musical, desde el álbum “Safe as Milk”, pasando por “Trout Mask Replica” y siguiendo con los discos que vinieron a continuación, los cuales pueden considerarse como una evolución del estilo marcado por esta singularidad que nació de la desgracia de no poder participar en el festival de Monterey.

Don Van Vliet fue, sin lugar a dudas, un artista polifacético que supo demostrar su diversidad artística hasta a la hora de promocionarse.

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“Captain Beefheart” no consiguió alcanzar la fama durante su carrera musical ya que no supo encantar a un público que buscaba sonidos más convencionales, como apunta Matt Groening en el documental “From Straight to Bizarre“, Don era demasiado “freak” incluso para los hippies. El reconocimiento que esperaba (y que desde luego, se merecía) llegó de forma posterior y gran cantidad de músicos contemporáneos, como Tom Waitts, Sonic Youth o P. J. Harvey se muestran orgullosos de reconocer que el estilo de “Captain Beefheart” supuso una fuente de inspiración para ellos.

Cuesta un poco cogerle el gusto a los discos del repertorio más surrealista de “Captain Beefheart”, pero una vez que los escuchas un par de veces consigues apreciar la variedad de matices que esconden. Las letras de Van Vliet dejan cierto regusto a poesía “Beat” y nos transportan hasta el universo surrealista de la mente de Don, dejándonos con el interrogante de cómo sería el mundo a través de los ojos de “Captain Beefheart”.

 

 

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Comentarios
2 Respuestas a “Hello, there, kids, it’s your old friend, Captain Beefheart!”
  1. pablo dice:

    Menudo descubrimiento en Captain Beefheart! La primera vez que lo he escuchado me emparanoió muchisimo, pero estoy esperando seguir escuchando tus nuevas derivas musicales 😀

  2. Antonio dice:

    Muchas gracias por el comentario Pablo, me alegro que te haya gustado el post. Yo sigo escribiendo y a ver que sale.

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